Se vende

Era una nave enorme, miraras a donde miraras no parecías ver las paredes, la luz que daban los altos focos no llegaba al techo. Los Stands llamativos con grandes logos de empresas importantes. Todos hombres y mujeres enchaquetados, todos iguales, camisa blanca, corbata y traje negros. Todos gritaban, todos compraban y vendían. De alguna siniestra manera se parecía al mercado de faerie, sólo que más artificial, y más … ¿verde?.

También estaban allí los grandes hombres con sus puros, mirando satisfechos, aunque parecía que nadie los veían. A decir verdad, ninguno de los enchaquetados parecía ver nada con esos ojos vacíos.

Paseé por las diferentes zonas donde la gente compraba y vendía como si le fuera el alma en ello, y a veces así era.

– Te regalo el Fate SuperJava Liberty Logic Server 9.0.1.0.14, hace absolutamente todo lo que tú quieras, sólo tienes que pagar el último modelo de servidor que tenemos. – Una sonrisa artificial acompañaba una frase que parece que llevaba repitiendo una eternidad.
– ¿Sólo un servidor? Dame 10, pero por el 50%.
– Si me compras 20, te lo dejo en el 40, y te regalo un año de soporte, con esto te ahorras 20 millones.
– Mi competidor tiene 7, con tener 10 es suficiente…

Todas las conversaciones me sonaban igual.

– Te vendo 5 ingenieros por 2.000 la jornada, te sale sólo a 5 el kilo…
– Pero además necesito un project manager, ¿a cuánto está eso?
– El project manager sale a 2.000 la jornada por unidad. Pero tiene 5 años de experiencia…

Absolutamente degradante…

Llegué a la zona de comercio al por menor. Allí se compraban cosas menos valiosas como almas de ingenieros de una en una, carreras profesionales y sueños.

– Te compro tu alma por 15000 anuales y grandes oportunidades.
– ¿En serio? En el stand de al lado sólo me ofrecían 500 mensuales por retrasar mis sueños y sin ningún futuro.
– Toma, ve firmando aquí, sólo te comprometes a que si quieres vendérsela a otro devuelves todo lo que te hemos pagado.

Se notaba que no sabían negociar…

– Sólo un ligero retraso de tus sueños a cambio de una gran oportunidad.

Cometí el error de pararme a mirar.

– Se ve que te interesa, ¿qué pides a cambio de retrasar tus sueños?
– No voy a retrasar mis sueños, ya lo tengo decidido. – Pero ya estaba hablando con él.
– Pero esos sueños son una locura, yo te ofrezco una gran oportunidad y soñar despierta los fines de semana. Además después te revendo tus sueños por una pequeña comisión. – Lo peor es que se notaba su desesperación, porque era la mejor oferta que había escuchado en todo el tiempo que llevaba allí.

Quizás era un error, a veces tengo la certeza de que lo fue, pero ya estaba firmando…

Estoy en casa

Siempre he viajado ligera de equipaje, siempre he viajado.

El único equipaje que puede traer es el que no puedes dejar atrás…

Siempre he estado buscando algo, siempre buscando.

He escalado la montaña más alta, he corrido a través de los campos, he corrido, me he arrastrado, he escalado los muros de esta ciudad…

Siempre he escuchado, intentando aprender todo lo que me podían ofrecer.

No puedo estar mantieniendo lo que tienes cuando todo lo que tienes es dolor…

Seguiré viajando, seguiré buscando, seguiré escuchando. Pero, no puedo evitar decirlo con una sonrisa en los labios, por fín encontré lo que estaba buscando.

La reunión

Son las 2.30 de la mañana, otra vez y como siempre, o como hace mucho, esta vez me dejé atrapar. Han pasado demasiadas cosas para contarlas, y quizás algún día lo haga, no ahora.

He estado allí, se ha hablado mucho de esas reuniones, algunos incluso bromean, yo sólo puedo decir que he estado allí.

Era una sala enorme, con grandes sillones de cuero rojo, podría parecer que comparado con el tamaño de la sala, los once sillones parecerían pequeños, pero no, parecían demasiado grandes, y los hombres que se sentaban en ellos aún más.

Hombres grises, todos iguales, enchaquetados y fumando puros decidían el destino de la humanidad.

A veces sonreían, esa sonrisa que se place de lsa desgracias ajenas. A veces reían, esa risa tan hueca que te deja fría. Y hablaban, todos con la misma voz, todos con el mismo tono.

– Esa jugada fue muy buena.

– Necesitamos las dos cosas para mantenerlos a todos callados.

– El miedo siempre ha sido una de las mejores herramientas.

– ¿Crees que aprenderán algo de todo esto?

– No, no lo creo, nunca aprenden, volverán a hacer lo mismo en cuanto esto pase, volverán a coger confianza en el sistema y volverán a creer que los recursos son infinitos y que pronto todos vivirán indefinidamente en un futuro.

Reían.

– ¿Vivirán? Seguirán vivos más años, eso seguro, pero la vida se la arrebatamos hace mucho.

Sonreían de satisfacción.

– Poco a poco, no hay prisa, nosotros sí viviremos indefinidamente.

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