Da la casualidad de que ayer mismo hablaba de esto, no puedo imaginar que a estas alturas del desarrollo de la humanidad, haya gente que aún tenga que huir por pensar como piensa. Ninguna persona tiene, ni tendrá jamás derecho a obligar a otra persona a cambiar su forma de pensar, en ninguna circunstancia.
33 millones de personas han sido perseguidas, los gobiernos, la sociedad, incluso sus propias familias han intentado convencerlos de que están equivocados, han pasado por ataques personales -psíquicos y físicos – humillación … y cosas que ni siquiera me atrevo a imaginar.
Ahora sólo una reflexión, ¿apartaríais de vosotros a una persona por su forma de pensar, por su religión, por su ideología?
Aún nos queda mucho camino.