Vivir sola (III)
Sábado, 17:00
Tengo hambre, bueno, no exactamente hambre, pero todavía no me he levantado de la cama y algo habrá que comer, que si me levanto me mareo. Llueve a mares ahí fuera, y no me apetece vestirme para salir, mojarme… ¿Y si pido comida? Para mí sola una pizza es demasiado, y me sale cara si no uso el 2×1.
¡Oh no! ¡No me queda más remedio que cocinar! Miro la nevera, tengo yogures, y poco de fuet, 6 huevos que caducaron el día 10 - al menos son de este mes -, en la despensa tengo patatas, y mucho chocolate - bueno, no tanto, que el chocolate se consume a tableta al día -. Mi problema con la comida, es que se me caduca siempre antes de comerla, no me merece la pena comprar.
Podría hacer patatas fritas, las patatas no caducan, se pudren y apestan, pero como no apestan estarán bien. Saco la bolsa de patatas, y me cuesta sacarla, las raíces que han echado se quedan enganchadas al armario. Vale, una cosa es comer de todo y otra es comerse algo que está luchando por su vida, como carne, pero no cazaría, así que no voy a cortar raíces de unos 5cm. Además, ¿alguien sabe si las patatas con raíces aún son comestibles?
Volvamos a los huevos, caducados sí, pero de este mes, se podrán comer. El otro día Jesús me comento algo sobre meter el huevo en un vaso de agua… Vale este huevo se hunde, ¿eso era que era comestible o no? Bueno, da igual, algo tengo que comer. ¿Será esto a lo que llaman huevos rotos? Huevos fritos no son, pero serán comestibles, aunque nunca me ha gustado la yema hecha y plasticosa.
En el congelador metí un poco de pan, ¿qué se hace con el pan congelado? En Italia lo metía en el horno, aquí no hay horno - al menos yo no lo he visto- pues nada, al microondas. ¿Qué es ese olor? ¿Plástico quemado? ¡Genial! No quité la cosa esa de plástico que sirve para que no salpique, el pan se ha quemado, y ahora toda mi casa huele a pan con plástico quemado.
Bueno, al menos tengo algo que comer. La próxima vez saldrá mejor.