La reunión

Son las 2.30 de la mañana, otra vez y como siempre, o como hace mucho, esta vez me dejé atrapar. Han pasado demasiadas cosas para contarlas, y quizás algún día lo haga, no ahora.

He estado allí, se ha hablado mucho de esas reuniones, algunos incluso bromean, yo sólo puedo decir que he estado allí.

Era una sala enorme, con grandes sillones de cuero rojo, podría parecer que comparado con el tamaño de la sala, los once sillones parecerían pequeños, pero no, parecían demasiado grandes, y los hombres que se sentaban en ellos aún más.

Hombres grises, todos iguales, enchaquetados y fumando puros decidían el destino de la humanidad.

A veces sonreían, esa sonrisa que se place de lsa desgracias ajenas. A veces reían, esa risa tan hueca que te deja fría. Y hablaban, todos con la misma voz, todos con el mismo tono.

- Esa jugada fue muy buena.

- Necesitamos las dos cosas para mantenerlos a todos callados.

- El miedo siempre ha sido una de las mejores herramientas.

- ¿Crees que aprenderán algo de todo esto?

- No, no lo creo, nunca aprenden, volverán a hacer lo mismo en cuanto esto pase, volverán a coger confianza en el sistema y volverán a creer que los recursos son infinitos y que pronto todos vivirán indefinidamente en un futuro.

Reían.

- ¿Vivirán? Seguirán vivos más años, eso seguro, pero la vida se la arrebatamos hace mucho.

Sonreían de satisfacción.

- Poco a poco, no hay prisa, nosotros sí viviremos indefinidamente.

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